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Cuando
envío un artículo a una revista siempre guardo en
mi ordenador la copia del material entregado. Luego la reviso, a
ver que cambios ha hecho el corrector. Cada corrector hace lo que
le place. Hay artículos que aparecen igual, con las faltas
que yo no he corregido y sé que están. En otros, el
corrector ha llegado a cambiar el significado de una afirmación,
o ha corregido (imagino que convencida de que era un error) una
cacofonía que yo creía ingeniosa.
En mi ordenador guardo el artículo en cuestión bajo
el título "entregado". A su lado, en la misma carpeta,
todos los retales de medio-textos que he utilizado para llegar a
él. A veces no hay ninguno; otras, quinientos (es un decir).
Muchas veces aparece un único archivo al lado del texto "entregado"
con el nombre "deshechos". Frases cortas, ideas que no
he seguido desarrollando o que desentonaban con el resto del artículo.
Son deshechos porque han llegado a ser; formaban parte de algo y,
ahora, ya no. Me da pereza eliminar estos archivos y ya está,
ante tamaña estupidez ontológica.
Siempre pienso que los correctores son mujeres. Supongo que pienso
en Ruth -era correctora del Clarín-. A ella le gusta
leer estos archivos, quizás porqué reconoce de qué
artículo eran o, simplemente, por morbosidad profesional
(la imagino corrigiendo comas, puntos, cacofonías...)
Al leerlos, muchas veces no se de qué me hablan.
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Un
cuento direccional, una ascensión. Ningún círculo.
Aquí volver significa triunfar, y no, como en otros cuentos
de viajes, darse cuenta de que todo sigue igual (swift).
Quizás me explico que guste este cuento porque refleja ansias
y realidades de nuestra sociedad. Parece verosímil que alguien
sufra por hacer algo. En cambio, es inverosímil que un grupo
de amigos asedie una ciudad sólo porque la mujer de uno le
ha plantado y se ha ido con otro -y encima troyano.
Y esta es la idea del trabajo imperante en nuestro entorno.
Los
situacionistas apostaron por una concepción del trabajo no
humillante y divertida, constructiva. Deber y hacer y querer mezclados.
Pero la Europa liberada, igualada y fraternizada no da para tanto.
Solo unos pocos podrán trabajar. Los otros, seguirán
siendo esclavos.
De
memoria hay muchas incertitudes. Pero a veces, esta falta de verdad
y corrección puede servir de algo, como el intento de recuperar
el arte clásico sirvió para hacer algo nuevo (o la
recuperación del primitivismo -el expolio por parte de picasso
y los suyos del arte negro- significó la domesticación
de las colonias en el continente).
Lorena
ha conocido a Lancelote del lago, el negro, y pasean por la playa,
en portugués.
...Claudio
Magris; en el País; pero podría ser cualquier otro
escritor, otro periódico, otro...
El País, 30 Septiembre de 2002 pg.16.
-pero podría ser cualquier otro día, cualquier otro
año, cualquier otra página, cualquier otra frase...
Salir
por los márgenes, entrar por el fuera de campo.
El
pasado se manipula, el espacio se manipula, el tiempo se manipula.
Pero eso hacemos los humanos para conocer; manipular, hacer con
las manos, pensar con las manos, actuar en el espacio a través
de nuestras manos.
Dejar
pérdidas y ganancias, no contar con estos términos;
dejar las torres de marfil de este y otros mundos, contestar, contestatar,
constatar.
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