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"Puede que el esfuerzo de remover el pasado nos permita constatar
que la memoria està para olvidarla." Destacado de El
País, pág. 2 de la sección de Catalunya, domingo
30 de junio.
El País, diario independiente de la mañana, parecido
a La Tierra, diario independiente del mas allá, del mar de
Haragán.
(Apéndice: Saddam Husein, rifle en mano. En la misma edición.)
Viaje a las tierras mas allá del mar de Aragón
Por el licenciado bonilla, escribiente en el Reino
de las Sombras (Laura-Hillary), a ritmo de berimbau.
Tercera
entrega, terroritorialista: Igualdades, libertades y fraternidades.
Paseo por las calles de Calatayud. Me gustaría hacer un gráfico
con la expansión demográfica y urbana de ésta
y otras ciudades de la zona. Expansión que en muchos casos
es implosión; números rojos, negativos, vengativos
con sus habitantes. Sin embargo -siempre hay sin embargos, embargos,
helados de sabores, de fresa y sin- las ciudades crecen en extensión
-incluso en altura: alguien quiere importar el skyline de Benidorm,
las medianeras de ladrillo y largas líneas de cemento que
recorren los muros muertos de la ciudad sesentagenaria. Crecimiento
en mancha de aceite, la ciudad se desparrama por el valle, inútiles
ya sus muros de contención, murallas que servían para
defender el paisaje de tanta aglomeración, violencia perfecta
de la obra, cemento, residuo, para que queden después espacios
impolutos con olor a pintura plástica, a brea -a que huele
la brea?- y a los huevos y crías de los pececitos dorados,
cienipiedi, parásitos comepolvo, esnifanieve, volando raso
por interminables pasillos de baldosas baratas, relucientes pero
mates aún por el polvo de la obra.
Los
residuos no reciclables generados en la construcción de cualquier
edificio ocupan el mismo volumen que la superficie construida. Un
m3 de vivienda nueva es igual a un m3 de mierda nueva.
Ciudad metastática, cual célula mutante que se desparrama
por los alrededores, informe, anodina, barata, siguiendo las carreteras,
nuevas calles por dónde crece el cáncer que destruye
las viejas funciones celulares.
Calatayd a crecido pese al cáncer, pese a tener un centro
desierto. El casco histórico cada vez es más paupérrimo:
es un casco viejo no retornable: no atrae a turistas, curiosos,
despistados. Nada. Sólo el cartel se vende cada cinco
balcones. Y cada cien casas un restaurante fashionist. Y sin Olimpiadas.
Por contra, en el exterior de la muralla ha crecido la nueva ciudad:
casas adosadas para la burguesía, bloques con tenis y piscina
comunitaria para los casi-ricos y algo más para los ricos
-no sé. Los pobres en bloques sesenteros, o dentro del casco
viejo.
Igualdad,
libertad y fraternidad y la declaración de los derechos inalienables
del hombre son palabras que tienen 200 años. ¿Somos
incapaces de revisarlas? El momento es delicado para plantearse
revisar un texto fundacional -todos los momentos, al vivirlos, son
delicados y felices. Pero, como mínimo, podríamos
leerlos críticamente y ver las patrañas y embustes
que encierran, esconden, ignoran. Y su grandeza. Qué juegos
sucios permite una declaración universal.
No somos capaces de reescribir un texto tan sencillo y visceral
-se lo pedimos a Derrida?; tampoco lo necesitamos. Pero los derechos
del hombre y el "libe, egali, frate", son, desde hace
tiempo, no sólo textos fundacionales, sino verdades indiscutibles
-fundamentales/istas.

Igualdad: todas las células del mar más allá
de Aragón tienen el derecho inalienable de cualquier célula
a crecer y ostentar su religión, credo, creencia. A ser feliz.
Barcelona cree en el diseño. Es un tópico, medio cierto.
Ayer estuve en un bar de diseño que ya era viejo en el noventa
y dos. Es todo un lujo ver pasar el tiempo, las moscas, las edades
de la moda, las arrugas de las mujeres y las barrigas de los hombres
todo lo rápido que permite la cámara lenta -que es
mucho.
>>Calatayud cree en su escuela militar (5000 personas), y
Salamanca en su Universidad y el ambiente juvenil -como Santiago
de Compostela.<<

Libertad: poder circular. Poder habitar. No estar encorsetado.
La carretera no es un no-lugar: un no lugar es dónde no estas,
no habitas, no respiras. Estás en la carretera, vives en
la carretera, respiras en la carretera. Un no lugar es una foto
sin localización, un pasado borroso que no se puede reconstruir,
el tiempo de un camino de tierra antes de ser asfaltado en que no
ha pasado nadie. La piel de la cebolla que no te comes. Todo esto
tiene la carga de No-algo. Pero una carretera es un lugar: es un
lugar de transición, de cambio, pero es un lugar. Miguel
Ríos vive en la carretera, y Kitano filma la transición
-en el verano de Kikujiro, una serie de gags se desarrollan no de
forma gratuita en una area de descanso de una autopista.
..

Fraternidad: siempre entre hermanos, dentro del grupo, partido,
mafia.
La carretera es igualitaria: todos somos usuarios en el mismo sentido,
y pagamos la autopista proporcionalmente; es libertaria (puedes
ir donde quieras) y fraternal (sin orden; sin tratarnos como hermanos,
respetándonos, la autopista no funcionaría).
Libertad, igualdad y fraternidad, sí, pero siempre dentro
del grupo: conductores.
Libertad, igualdad y fraternidad, sí, pero siempre excluyente.
Todo grupo es excluyente. El grupo revolucionarios excluye a los
que no lo son; el grupo estudiantes a los no estudiantes -aunque
aprendan más los segundos-, el grupo joven excluye ciertas
mentalidades, y el grupo viejo otras -y todos los grupos y exclusiones
se pueden manipular. El grupo trabajador excluye al no trabajador
-por cierto, cuando escribo, yo no trabajo, porqué no cobro;
entonces; ¿qué hago? cuando leo y intento entender
algo, no estudio, porqué no soy estudiante; ¿que hago?
etcétera: no soy de este mundo. No pertenezco a estas palabras.
Todos los grupos son excluyentes. "Trabajadores del mundo unámonos"
- ¿y los que no somos del mundo?
Paseo
por las calles de la ciudad de Cuyo. Cuyo se llama así por
la famosa frase cervantina. Su paseo principal se llama Acordarme
(y no sé porqué, pero tiene acento porteño),
y la plaza del ayuntamiento, Nombre. Paseo por el barrio del No,
y dejo atrás la estación de Quiero. Etcétera.
Me gustaría estudiar la urbanización de Cuyo, como
ejemplo de ciudad más allá del mar de Aragón,
y la libertad que tiene, su fraternidad y su igualdad. Se me antojan
palabras urbanísticas. Y compararlo con París, actual,
y revolucionario, desde el terror de Robespiere a la Comuna.
Me gustaría comparar mapas de ciudades allanistas, maragonesas,
masallistas... ver su libertad de circulación, cooperación
(frate) y sus desigualdades. Intuyo masas urbanas con una carretera
que las bordea, o que las atraviesa -salir de casa y sólo
poder ir hacia arriba o hacia abajo. Paradójicamente, la
libertad de una ciudad también se puede medir en lo conocida
que es por otras ciudades, en como ha sido filmada, escrita, propaga[n]da.
...
ORDEM
E PROGRESO. capoeirísticamente brasileño; aunque parezca
mentira a los descreídos europeos, el progreso existe [...]
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llorenç
bonet
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