zooebap 001.MAYO2002
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folletines, viajes de memoria...
Y OTROS DISCOS

. llorenç bonet

(1a entrega -mayo-)

(2a entrega -junio-)


(3a entrega -julio-)

(4a entrega -agosto-)

(5a entrega -septiembre-)

(6a entrega -octubre-)

(7a entrega -noviembre-)

(8a entrega -diciembre-)

 

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>>Las generaciones aisladas poseen sus propias melodías nostálgicas que fueron populares en su juventud. Antes, los himnos tradicionales religiosos y estatales y las antiguas canciones del pueblo los entonaba un coro de personas distintas edades, generándose así una comunidad de melodías nostálgicas y una comunidad de generaciones.<<

>>La obra principal de clemente de alejandría son los Stromata (tapices). La filosofía de los "stromata" consiste en recopilar retazos y fragmentos de colores brillantes procedentes de algo que antes constituyó un todo y formar un un colorido mosaico que representa algo nuevo, lo que constituye prácticamente un pensamiento estético. En la cultura de una antigüedad más próxima a nosotros gozaron de gran difusion los centones -mosaicos verbales ("tapices") en los que en los que se describían acontecimientos de la historia cristiana a través de estrofas elegidas de distintas obras de de autores antiguos. Los templos Cristianos se construyeron aprovechando en la medida de lo posible elementos y bloques de templos anteriores.<<

"Poemas sobre la muerte.
El fantasma del eclecticismo."
Komar & Melamid.
1988/89 (?).



VIAJE DE MEMORIA A LAS TIERRAS MÁS ALLÁ DEL MAR DE ARAGÓN.
Por el licenciado Bonilla, bajo el reinado de Bush, el segundo con este nombre.

Folletín en indeterminados tiempos. Primera entrega.

Un viaje de memoria. No sé muy bien dónde voy ni cómo. Iré hacia Aragón y pararé en un lugar indeterminado. Sólo me guiaré por la información recogida en la enciclopedia Espasa, escrita antes de 1911. Lo que recuerde. Busco lo exótico del lugar descrito -escrito. Con ese límite viajo adelante.
No apunto nada. Casi ni leo la enciclopedia. Es una excusa más, en el fondo. Escribiré, de memoria, lo que creo que ha sido la historia de un territorio. Lo que vea. Entre hoy y lo leido noventa años nos separan. Un buen arco temporal. Un corchete más en los libros de historia. Período más allá del mar de Aragón. (1911-2002). Espero encontrar algo de estos setenta años. O de otros años; tengo una memoria muy desorganizada; todo se mezcla. Pretendo viajar por este arco temporal. Quizás pretencioso. Ingenuo seguro.

Hace frío. Llueve desde que salimos de Barcelona. Conozco la autopista. He ido a Madrid antes. Siempre me ha gustado la velocidad de la carretera. Viajar, perder paisajes. Desde pequeño me ha intrigado lo que había más allá del recorrido estricto de cada verano, de cada fin de semana. Que escondían los desvíos de la carretera. Las salidas de la autopista. Esto me pasa por no leer -Julio Verne, Dumas... Almorzamos después de Lleida. Pasamos por Zaragoza. Busco el Ebro, y no lo encuentro. Miro el mapa, y sé que lo hemos cruzado; pero yo no lo he visto. Siempre he sido muy despistado, y no me importa haber perdido el río. De hecho me gusta. Empiezo a perder las coordenadas cartesianas. Miro el mapa: sé que estoy a la izquierda (subiendo) del Ebro; pero aún no he cruzado el río. ¿He perdido el río o él ha conseguido que sea yo el que me pierda? Supongo que es esto último. Un río no se pierde. Un poco perdido y encantado de estarlo, he abandono Cataluña, ese país que jamás existió. Empiezo a perderme en mi memoria. Bien. El mar de Aragón. Aún no sé que es lo que significa. El cartel indica pesca. Me extraña. Me extraño. Toros gigantes y paisaje lunar: el decorado del viaje Madrid-Barcelona.


Me invade la sensación de haber llegado en un lugar de la mancha. [O el mediterráneo redescubierto por Europa -Cotlliure, Cadaqués, Sorrento]. El campo, esa región mítica de los urbanos. La naturaleza.
Me he topado con todos estos tópicos, y más. Ya no quedan costas vírgenes, templos griegos por descubrir, langostas que pescar. Paseo entre olivos.
Aquí conviven la iglesia mudéjar con el altar barroco, el silo franquista y la parabólica demócrata: la historia no existe. No hay memoria: hay uso. No hay museo: las cosas o se utilizan o se abandonan. Queman. Y al usarse, aún, me acerco a la realidad de estas piedras, cemento, objetos. Creo que aquí se vive, en parte, como hace cincuenta, ochenta, cien años. Quizás más. Y esto me permite entender este pasado próximo.

Fuera de la autovía, ya. Hace un poco de sol, pero es tarde, y tampoco calienta mucho. Carretera nacional. Comarcal. Regional. No lo sé. Pueblos con nombres árabes, catalanes, castellanos, vascos. Tampoco lo sé. Llegamos a este lugar incierto, convencido de mi viaje anacrónico armado con mi memoria, fe y hambre. Desde aquí la autopista es una línea que corta el paisaje.



(Espero completar seis entregas de este desfolletín in/deformativo, aturismo ainmaginado, rememoria anacrónica.)