zooebap 007.NOVIEMBRE2002
_________ ________________-_____---

des dis

. dídac p. lagarriga

 

.
. xxxxxxxxxxxxx
.

. <<>> back to OOZES

. xxxxxxxxxxxxx
.
. xxxxxxxxxxxxx


.
xZOOEBAP MENU >><<

. xxxxxxxxxxxxx
.

............................

 

Alejado del centro me desenvuelvo realmente mejor. Un centro que nunca estuvo centrado, una periferia que la instalaron mucho antes de llegar a ella. En el centro de la periferia, la sensación de estúpido va calando.

Paradójicamente, me conviene estar centrado para poder discernir qué es y dónde está exactamente el límite y los radios de este centro que todo lo centra. En un radio corto, los centros y las periferias se confunden, los actos también. Más bien los actos confundidos, escapistas y sin centro hacen y rehacen los centros y los excéntricos. En política -en todo, claro- no es político descarrilarse. Está prohibido. Se tolera lo que todos ya sabemos -ahora y aquí- y que no es preciso volver a recordar. Mientras, una cámara registra todo lo que estoy haciendo en este reducido campo de visión/filmación que por un momento creí periférico. La cámara me hace dudar; ¿es, ahora ya, centro -al ser vigilado-? o por el contrario -lo opuesto, lo mismo...- ¿se necesita una periferia controlada o, al menos, registrada?

En este devenir, que nunca fue externo -no me moví en la última media hora- la cámara capta una figura -la mía- quieta. Y ya está. Un proceso de archivo, un documento efímero -la cinta se borrará en diez días-, un cámara/autómata sin voluntad de plano ni de encuadre. Una panóptica donde no hay nada que ver.

Una música empieza, acaba, vuelve a empezar pero ya por la mitad. Al mismo tiempo -en el mismo lugar- alguien la está analizando. La juzga. Se toleran mutuamente. Él y su banda sonora en una zona teóricamente periférica. Esto es un ejemplo, tómese como tal.
Una composición formal -juez + juzgado- en un espacio corriente -pongamos una habitación de hotel-. El primer indicio de descolocación periférica -es decir, de recolocación en un centro- puede ser el mismo hotel. Más evidente: el papel de juez. Y, claro está, el carácter profesional de la escena. Analizándolo se ve que no hay nada de casual; hay un microsistema, un hábitat elegido por el juez -quien controla- y no por el juzgado. Fácilmente puede cambiar esta posición de control: hay juzgados que necesitan del juez para desenvolverse más rápidamente en un entorno turbio. El microsistema, el hábitat, no se alteraría con este cambio.

En el resultado de su trabajo él ya terminó su escrito. Se mueve de la periferia -suponiendo que partiese de allí- al centro. Su opción ha sido archivada. En la espera, puede haber otro movimiento, la fluctuación entre un punto y otro es la característica -y valor- de esta persona. Muchos lo aplauden.
Suponer que partió de una periferia... Es mucho suponer en la mayoría de los casos, pero también es cierto que ellos así lo creen. Mientras, hay una cámara que lo documenta.

Tenemos, por una parte, quien se movió -constantemente- de un centro a otro centro más periférico -o viceversa- al practicar y profesionalizar un acto que no quedó en lo íntimo. Por otra parte estoy yo, que realmente sigo sin saber exactamente dónde me encuentro. Éste -yo- podría ser otro, no importa.

Aquí no empezaría la historia, que ya terminó para otros. Su visualización en perspectivas mutantes ayuda a no quedarse con lo enfocado. Este es el error de sus cámaras y de quienes creen en ellas, especialmente para criticarlas.

Centro y periferia no es un debate entre el bien y el mal, claro. Hay opciones más interesantes o, por decirlo de alguna manera, menos criminales. Pero nunca en binomio... En las tangentes hay más mundos, más centros, más ansias de centros, más reivindicaciones de la periferia y periféricas. Hay subtítulos obvios, comerciales, inteligentes y personales. Hay tangentes en las tangentes, hay pérdidas.

En una revisión médica, o en una económica, el sujeto siempre es el otro. Uno cualquiera, no importa. Revisando la Historia, también fue cosa de otros. Revisar esta historia y encontrar lagunas, omisiones, fallos. Volver.

Aparece el Presidente del Gobierno español y declara: "Cataluña no es la periferia de España". Oigo la palabra periferia y me doy cuenta de que hablamos de cosas distintas, como en todo -supongo-. Yo intentaba hablar de algo real y no de ese imaginario colectivo y doloroso que es España, Cataluña... Algo así nunca podría ser periferia, claro. Sólo hay dinámicas de poder y metodologías demagógicas en sus asuntos, imposible que convivan con una acotación de centro/periferia. Me imagino al Sr. Saddam Aznar a punto de caducar, descomponiéndose en su propia mierda. Pero el problema nunca fue él, sino sus cómplices anónimos. Un poder de tergiversación y cientos de miles de criminales que esconden su delito tras un voto de confianza.

Un centro es más operativo desde la periferia, pues cuenta con estructuras de poder menos rígidas al estar encubiertas. Sus operaciones, pero, no dejan de tener aquello que quieren ocultar... Sus planes son tales que nunca podrían convivir en una periferia real. En el currículum de cualquier aspirante debe constar un acercamiento a este centro y su constancia nunca pasará desapercibida. La subvención tampoco.

Hay lapsos o pistas depende de cómo se mire. Por ejemplo en dar nombre a proyectos de estas características (cccb: centro de etc...) que, como cualquier otro centro, centra. Esto es, desmitifica, monopoliza, uniforma y, especialmente, colabora.

Criticar es fácil, la autocrítica menos. Y es, precisamente desde el centro, lo que se le pide a la periferia y donde queda claro el límite -casi difuminado- entre unos y otros. Una periferia sin autocrítica no es nada más que una zona concéntrica que parte de un centro para llegar a otro, que siempre es el mismo... Beber coca-cola o ponerse unas nike son actos individuales y sin repercusión. Hacer propaganda de ello sí: el radio de contaminación crece y se consolida. Lo mismo pasa con cualquier otro icono, público y privado. Lo público -por ejemplo Ministerio de Propaganda- y lo privado -por ejemplo Ministerio de Propaganda y Contrataciones- vive en cada papel impreso que se les anuncia, su centro está allí. Aceptar una subvención económica de X no obliga a imprimir sus señas. En la justificación anual es perfectamente legítimo reimprimir cuatro copias con el logo en cuestión, sólo para ellos. El círculo se rompe, ya no hay propaganda.

Estar permanentemente en centros y periferias, odiarme por eso, esclarecer parámetros, entender vías para una posible comprensión de los mínimos...

Sin propaganda hay hechos, obvio. Propagar un hecho, céntrico o concéntrico, es establecer un virus y su dinámica, volver a la epidemia sutil de infiltración masiva y completamente legal. Legal de ley, claro...

[...]

 

-
_______________--
didac@oozebap.org

+ txt: oozebap.org/antropofagia