zooebap 005.SEPTIEMBRE2002
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folletines, viajes de memoria...
Y OTROS DISCOS

. llorenç bonet

(1a entrega -mayo-)

(2a entrega -junio-)


(3a entrega -julio-)

(4a entrega -agosto-)

(5a entrega -septiembre-)

(6a entrega -octubre-)

(7a entrega -noviembre-)

(8a entrega -diciembre-)

 

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"(···)Y en efecto, el proyecto global de una "Fortaleza Europa", tal y como fue diseñado por los años 40, es hermano ideal de la concepción de los más vastos espacios funerales que el siglo haya soñado. Como aquella red de túmulos gigantescos que jalonaría, en el diseño del arquitecto visionario Wilhelm Kreis, las fronteras europeas orientales."
Blocao. Arquitecturas de la Era de la Violencia, Fernando R. de la Flor. Biblioteca Nueva, 2000.

"Yo no soy el que parezco ser. No sé por qué, desde niño, desde que empecé a estudiar bachillerato, me repito frases urdidas en torno al verbo ser, a la manera de ejemplos gramaticales que aún recuerdo de memoria: Yo soy el que soy... los pocos sabios que en el mundo han sido...Yo no soy el que parezco ser, me repito una y otra vez, en voz alta ante el espejo de mi cuarto de baño, en sordina cuando no estoy solo o necesito la compañía fundamental de mi frase predilecta."
Cuarteto, Vázquez Montalbán. Alianza Cien, 1995.

Viaje a las tierras mas allá del mar de Aragón
Por el licenciado bonilla, escribiente del Imperio Folletín.

5ª Entrega: MASCARADA.
El Vals desnudo de la Europa de los búnkers -con Miguel Strogoff, Abu Nidal y otros disfraces.


Empieza el vals, en la calle, mientras un grupo de chicos y chicas hacen coreografías mirándose en las vitrinas del museo de arte contemporáneo, que relucen como un espejo de un salón de baile. El tiempo, el compás, las miradas, la coreografía remite a miles de valses anteriores, bailes de corte, salón y confección; del gatopardo a la boda real de Sisí. Voltes i més voltes, el món va donant voltes. Dos chicos hacen rodar a dos chicas; mientas éstas comen pipas, ante los escaparates; son los mismos que se reúnen haciendo coreografías de Take That, New Kids y Fame. Hoy, toca vals. Coreografías tipo La fama cuesta al plácido ritmo del vals; sin mirarse, sólo a través del espejo, y en grupo, no en parejas. Con las vueltas del vals, empiezan los otros valses: El hijo de Sadam baila con una Bush, la modelo, rey y reina por un día y una noche, mientras los otros invitados se pasean por los salones. Ambiciones de todo tipo, todo vale en un baile de máscaras: una recepción de los señores Ferrero Rocher, la inauguración de la nueva obra de una joven promesa en la galería de prestigio, un desfile, la nueva colección. Todo vale en la mascarada de los vampiros.
Sabemos que conocer es una convención, un lenguaje, cultura, artificio. Pero no sabemos que lengua utilizamos al escribir. Con vocación políglota, pero sin ser capaces de escribir sin un corrector; de ordenar la sintaxis sin un cortar y pegar. Pereza por aprender el uso del gerundio; anglicismos, gali, itali, chin... icismos no cubistas, extraños, no queridos. No sabemos más, no sabemos escribir sin esta mezcla de incorrecciones bárbaras y incultas. No sabemos escribir rodeados de diccionarios, cuidando el patrimonio de ésta lengua de buey.

Hagan juegos, señores. Aquí están todos los que cuentan; los que no estén, no existen. Pasa en todos los guetos, familias y partidos. Todos los clanes. Camarada K hace camarilla con los suyos y los otros, mientras uno de cada bando baila y baila a ritmo de Alaska, abrazados en un vals, citando a Romeo y Rómulo, a Julieta y Remo. Un gran San Remo, Eurovisión, de poderes, de quehaceres. Nuevos mitos, mentiras, ritos, gritos.

Las máscaras pierden, cambian y intercambian cuerpos, nombres, pero son las únicas necesarias para el vals: siempre tiene que haber un lobo y una caperucita para que haya cuento. Siempre hay alguien dispuesto a llenar la máscara del abogado, del moderno, del virrey, del intelectual, del pasota... estereotipos sin los cuales no sabemos vivir, negociar, amar. Uno puede habitar varias máscaras; pero si no las habitamos, seguro que alguien lo hará, o que seguirá, por un tiempo, sola, pero bailando. Siempre bailando. Las máscaras bailan, incluso vacías, sin estar habitadas. Otras te las cuelgan sin ni siquiera darte cuenta. Otras las lanzamos nosotros ídem, y pensamos que conocemos, que sabemos, que reconocemos una máscara.
Lo imposible, aunque lo creamos, es habitar una máscara propia, un traje a medida.

Más allá del mar de Aragón hay una isla fantástica rodeada de Océano. Con siete puentes y siete puertos, Manhatan se alza, un destino para todos los que huyen del mar más allá; dónde encontrárse:Tokio és la bahía de este espectáculo, de esta habitabilidad de huida, siempre sin papeles, dispuesto a marchar cuando sea, cuando te obliguen, cuando te echen, para volver a ser, al cabo de poco y mucho dinero, un turista en busca de trabajo. La isla de Londres, el puerto de Berlín, la posibilidad de Méjico... aún hay quien busca esperanzas en Méjico, dónde hay quien huye buscando esperanzas en Espalda MojadaTM, USA, mientras un neoyorquino huye hacia Barcelona, a jugarse el ultimo vals en un Casino de Valencia, y mientras, otro tanto: un aragonés se busca la vida en Argel. Islas afortunadas, isla única rodeada del mar de Aragón, lleno de langostas y olivas traídas por Simbad, Isla dónde se reúne el gueto de los huyentes, todos los que han dejado las costas de Aragón y se encuentran en las islas, todo para encontrar una máscara con la que bailar, hacer un dúo, parecer dinámico, encontrar esa falda verde y dorada que tan bien te queda. Inocentes y engañados, lobos y conejos, puerco espines de Sega y fontaneros con bigote y nombre italoinglés. Todos bailando al son del vals, dando vueltas, comiendo pipas, mirando una leve gota de sudor del esfuerzo del bailarín, la moda, la onda, la oda al vals.

Théophile Gautier baila con Tolstoi, mientras intentan fijar las fronteras orientales de Europa. Un cartel de Forza Italia, al fondo, completa el decorado:"Per una Europa Armata", con una espada corta romana, defensiva, atacante, encima del mapa de Europa. Europa gravita graciosamente sobre un azul neutro, sin África ni Turquía que lo anclen al mundo. "-África y Turquía, vale, pero dime, querido Gautier, dónde ponemos la frontera oriental de Europa?

Todos los hombres blancos con corbata y traje en blanco y negro siempre me han parecido iguales. Me cuesta diferenciar a Cary Grant de Gregory Peck o de James Stewart. Uno es más gracioso, el otro más elegante, el otro feo... incluso mi abuelo se parecía mucho, dicen, a uno de ellos. Lo sé, y no sé a cuál de ellos. Pero soy incapaz de diferenciar rostro y actitudes de estos hombres blancos de los cincuenta, aunque el film sea de los sesenta. Una máscara, un tópico, una marioneta es todo lo que puedo leer de lo que fue una vida profesional; el esfuerzo de una estrella. Con los chinos, en cambio, no me pasa lo mismo. Tòpicos y arquetipos.

Abu Nidal bromea con Napoleón Bonaparte sobre el uso posmoderno de los coches y aviones. Igualmente, sobre la finalidad de la guerra y el sexo -fabricar más armas, más condones; y propaganda y sentimiento de seguridad. Mientras, un simpatizante de los partidos demócratas nacionales simpatiza con un simpatzante de los partidos demócratas nacionalistas, y admiten, ambos, que, al fin y al cabo, son lo mismo, que total, sólo es cuestión de una terminación " -ista", que tampoco es tanto, y por ser lo mismo quieren o borrar del mapa o fusionar, tanto da, mientras acalle al otro. A su lado, mientras, el gran ladrón de la desfachatez, Silvio Berlusconi, amante de vivir peligrosamente (¿quién dijo eso?), ya les ha robado todo líquido posible, como al resto de los invitados. Al fondo de todo, y, como siempre, los últimos invitados, se cierra el cuadro con una escena digna de Ágata Ruiz-Christie, el asesinato para que la fiesta europea tenga, al final, su necesario toque exótico y, porqué no, bárbaro. Miguel Strogoff, al servicio de su majestad, se escurre detrás de una cortina y salta hacia al jardín, después de haber ejecutado, con un puñal chechenio y con licencia para matar, a Dzokhar Dudaev, Amir Khattab y Shamil Basaev.

"-...Al final, querido Tolstoi, ¿cuáles son las fronteras orientales de Fortaleza Europa?"

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